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lunes, 18 de marzo de 2013

Bizcocho de Pralinè de Almendras


Oz
Hubo una vez un país llamado Oz, Oz era la joya del continente y la envidia de sus vecinos; bañadas sus costas por tres mares que aplacaban su furia al aproximarse hasta convertirse en lo que parecían apacibles lagos, de abundante pesca, aguas prístinas y mansas. El territorio interior, verde y fértil, estaba regado por una serpenteante red de ríos de aguas cristalinas y dulces, sus montañas asemejaban inmensas moles de helado de chocolate coronado por abundantes montones de nata blanca y brillante. El país disfrutaba de un clima primaveral, donde el sol lucía en el cielo templando la tierra y a sus habitantes y solo llovía por la noche, si era estrictamente necesario, cuando Oz dormía. Oz estaba gobernado por un mago, del cual se decían muchas cosas buenas, y alguna mala, para que nos vamos a engañar. A este mago acudían gentes de toda Oz y de los países vecinos a pedir consejo, ayuda y soluciones. Pues bien, Ricitos de Oro era una niña de un país lejano, a la cual sus conciudadanos le habían encomendado la tarea de ir a pedir ayuda al mago para solucionar la pertinaz sequía que asolaba el país desde hacía meses, arruinando cosechas y  desestabilizando la economía del país. Nadie en el país, ni aún los más ancianos, recordaba una sequía tan tenaz y virulenta como aquella así que Ricitos de Oro aceptó y emprendió un largo viaje por mar hacia Oz. -¿Por mar?- os preguntareis,  pues si, por mar queridos míos, ya que era el único modo de llegar desde Suboeliva, el país de Ricitos de Oro, hasta Oz. Ricitos de Oro se embarcó en un pequeño bote de vela, sin remos pero con timón,  que había sido construido para la ocasión por el mejor carpintero de Suboliva, un tal Gepetto, con la madera sobrante de un complejo de viviendas que andaban construyendo Edificaciones Los Tres Cerditos, madera que muy amablemente cedieron para la ocasión.
El viaje, de varias semanas, a Ricitos de Oro se le hizo relativamente corto, ya que desde el  momento de zarpar se vio acompañada por Ariel, la sirenita de Suboeliva, que nadó a su lado casi todo el camino, en el bote solo había sitio para Ricitos y de hecho Ariel prefería nadar, durante el trayecto Ariel le proporcionó compañía, charla y de tanto en tanto alguna langosta o bogavante que devoraban con fruición. Un día, cercano a la finalización del viaje Ariel, consternada, la dejo, argumentando que más allá había pescadores de sirenas y a ella no le apetecía nada caer en sus redes. -No te preocupes -le dijo -, si no varías el rumbo el viento te llevara a Oz en poco más de dos días. Con lo que no contaban, ni Ariel ni Ricitos de Oro, era  que debido a la benignidad del clima reinante en Oz el viento, al acercarse a cierta distancia de las costas se detenía para no embravecer el mar y no perturbar la faena de los pescadores. Y así se vio Ricitos de Oro, sola en mitad del mar, en un bote sin remos cuya vela colgaba como un trapo inútil, inmovilizada y sin poder llegar a su destino, un hipido ahora, un sorber de mocos después, poco a poco Ricitos de Oro fue entonando un sollozo que se convirtió en llanto que se fue elevando en esa atmósfera placida, silenciosa y sin viento hasta convertirse en un grito de desesperación.
-Hola ¿necesitas ayuda?- dijo una voz proveniente del mar, cercana al bote,  Ricitos de Oro se asomó por el borde y vio, perpleja, dos ojos grandes y oscuros mirándola,  estaban incrustados en la isla más blanca, lisa y brillante que Ricitos de Oro hubiese visto jamás, tan blanca era que a Ricitos de Oro le recordaban la coronación de nieve de esas montañas de las que tantas historias había escuchado. -Hola- repitió la voz -¿necesitas ayuda? -Sip -dijo Ricitos de Oro intentando controlar el llanto -estoy varada, necesito llegar a Oz y no sé cómo continuar mi viaje.
-Oh! Pero tú no estás varada, querida niña, solo estas inmovilizada de manera momentánea, nosotras somos las que quedamos varadas, y créeme, se de lo que hablo, pero perdona, deja que me presente me llamo Dick, Moby Dick. -Encantada, yo soy Ricitos de Oro, vengo de Suboliva a pedir ayuda al mago de Oz y aun estando inmovilizada, o varada, no veo como una isla podría ayudarme aunque se llame Moby Dick. -contestó Ricitos de Oro con un deje de enfado en la voz.
-Bueno Ricitos de Oro, el caso es que no soy una isla, soy una ballena blanca, de hecho soy  La Ballena Blanca y siendo así, algo podré hacer por ayudarte, digo yo. -Está bien, perdona mi grosería, ayudadme a llegar a Oz, si no os causa molestia. -contestó  Ricitos de  Oro. -Oh! no es nada, querida, agárrate.- y dicho esto Moby Dick se sumergió y puso el bote sobre su lomo, el cual quedo con la línea de flotación justo a nivel de agua. Moby Dick comenzó a nadar a gran velocidad hacia Oz y el bote se acercaba más y más a la costa ante el asombro de los pescadores que veían pasar un bote con su vela recogida y sin remos a una velocidad pasmosa. Llegaron a puerto en pocas horas y sin incidentes,  Ricitos de Oro le dio las gracias a Moby Dick y desembarco, dándose cuenta en ese momento que no tenía la menor idea de donde quedaba el palacio del mago, pregunto al único lugareño que había en el lugar, un curioso gato que se erguía y caminaba sobre sus patas traseras, vistiendo un sombrero emplumado, coleto de cuero con cinto y espada y unas botas de montar preciosas.
-Hola me llamo Ricitos de Oro -le dijo -¿y vos? 
-Mi nombre es Carabás, pero podéis llamarme Gato, así lo hace todo el mundo -contestó Gato- ¿qué se os ofrece?                                                                                                                                 
-Necesito llegar al castillo del Mago y no sé el camino.
-Yo os lo puedo mostrar -respondió Gato- aunque ello os costará dinero
-Pero yo no tengo dinero, solo dispongo de este anillo que mi abuelo me dejó. -dijo Ricitos de Oro sacando un anillo de su bolsillo y mostrándoselo a Gato, era un anillo grande, grueso y con inscripciones que nadie comprendía, el abuelo de Ricitos de Oro le había contado que era un anillo antiguo, mágico, de cuando esos objetos eran comunes en el mundo y supuestamente concedía invisibilidad al que lo llevara puesto, si era por no saber descifrar la inscripción o por cualquier otra razón ,ella no lo sabía, el anillo nunca volvió a nadie invisible, pero era un gran anillo, de eso no cabía duda y Gato enseguida le echo el ojo. -Esto cubrirá de sobras el viaje -dijo-, y dando un silbido apareció una calabaza tirada por seis ratones-.
Vuestro carruaje, señorita, montad y os conducirá a las puertas del palacio en un instante.
-Pero… ¿cómo queréis que suba? No quepo. -dijo Ricitos de Oro.
-Un instante, mi querida niña. -dijo Gato, y acto seguido susurró una palabras, al momento la calabaza se convirtió en una bonita carroza y los ratones en seis briosos corceles blancos.
-Adelante -dijo gato-, subid y no os preocupéis por la vuelta, el carruaje os esperará y los caballos conocen bien el camino. Ricitos de Oro subió y en pocos minutos estaban ante las puertas de palacio. De lo que allí se dijo o habló no hay constancia, pero sabed que Ricitos de Oro salió bastante decepcionada, eso sí con la promesa de ayuda por parte del Mago. De regreso al puerto se encontró con que el bote había desaparecido, volvió a preguntarle a Gato y este le comento que había sido retirado por el servicio portuario por estar amarrado en lugar prohibido. -¿Y cómo regresare ahora a Suboeliva? -se lamentaba Ricitos de Oro. -¿No tenéis más de esos anillos? -preguntó Gato-, con otro podríais retirar el bote y comprar suministros para el viaje. -No, ese era el único que tenía.  -dijo Ricitos de Oro.
-Tranquila iremos a ver a un buen amigo, seguro que encontrara algo que podáis canjear y os ofrecerá un buen trato. -Diciendo esto la condujo a las puertas de un local que rezaba; COMPRO ORO, PAGO MÁS QUE NADIE, Ricitos de Oro entro en él, al cabo de un tiempo salió totalmente calva, sus impresionantes rizos dorados habían quedado en manos del siniestro mercader,  pero disponía de dinero para poder retirar el bote y comprar suministros.
Emprendió la vuelta con el conocimiento de que ninguna ayuda es gratis, de hecho ella misma tuvo que firmar unas condiciones rayanas a la usura para retornar la ayuda ofrecida que ataban a Suboeliva durante un siglo al servicio de Oz, y eso si se cumplían las garantías impuestas por el Mago, además ahora sabía por qué Oz era tan prospera, todos y cada uno de sus habitantes esquilmaban a los incautos que pedían ayuda, quedándose con sus pertenencias a cambio.
El viaje de retorno fue largo, duro y muy peligroso, pero esto, queridos míos, es otra historia.
Y para acabar el cuento, una recetita de bizcocho de aprovechamiento, que con los tiempos que corren aprovechar es una virtud. 
Bizcocho de Pralinè de Almendras                                                                                                                                                                                                                                                                                                                     
El otro día rebuscando por la despensa me encontré un Torró Crocant d'Ametlla de Agramunt, como difícilmente nos lo comeríamos decidí darle salida en alguna cosa horneada, para ello lo pasé por el vaso americano e hice un pralinè lo más fino posible -vale, ya lo tengo, ahora a ver si se me ocurre que hacer con el- y esperé, esperé, esperé.... hasta que el bizcocho de fangalf en La Cocina de los Elfos me proporcionó la inspiración; "y si hago un bizcocho con este pralinè, por probar.."
Ingredientes:

  • 4 huevos de gallinas felices
  • 200 gr de harina todo uso o repostera.
  • 1 yogur griego Eridanous (Lidl)
  • 60 gr de leche
  • 150 gr de azúcar
  • 100 ml de aceite suave (yo de girasol)
  • 200 gr de praliné de almendra
  • La ralladura de una piel de limón (si este es grande, la mitad)
  • 10 gr de baking powder (Royal) o impulsor




Elaboración:
Blanqueamos los huevos con el azúcar batiéndolos bien con varilla, añadimos el yogur , la leche  y por último el aceite  sin dejar de batir, mezclamos el praliné y en último lugar tamizamos la harina y el Royal, mezclando bien con las varilla, tapamos y dejamos reposar en nevera como mínimo 2 horas.
Ponemos en el molde, engrasado, que vayamos a usar y horneamos 25 min a 190º/200º.

Pedazo desayuno nos hemos pegado :D . Y con la masa que no cabía en el molde hice unas magdalenas.


Juanjo y Angels

viernes, 13 de mayo de 2011

Pizza a mi manera (con todo)

22 de mayo de 2011, día de la consagración de la democracia en que se celebra la máxima comunión entre ciudadanos y partidos políticos, día elecciones (municipales y algunas autonómicas) en este país, día de regocijo para todo aquel con conciencia democrática.
Salvo que deberían declararlo Día Conmemorativo de la Estupidez Congénita Nacional.
Me explico; en un país, que se acerca cada vez más al ejemplo político norteamericano, bipartidista, sistema que reduce drásticamente la capacidad de decidir del electorado y en el que los demás partidos juegan papeles anecdóticos, los dos principales partidos políticos ( PSOE y PP) concentran la mayor lista de candidatos imputados por casos de corrupción en sus respectivas candidaturas y salvo unos pocos (muy pocos) nadie alza la voz, nadie se indigna, nadie se escandaliza y nadie pide explicaciones y si se piden se acallan argumentando que aun no se ha demostrado su implicación y su culpabilidad. Ni su inocencia tampoco, con lo que cualquiera con un mínimo de honradez, sensatez y sentido común retiraría su candidatura.
Pero no, en este país no, nuestros políticos se aferran a sus cargos con uñas y dientes como si le fuera la vida en ello y lo malo no es eso (eso lo podría entender como instinto de supervivencia), no, lo malo es que los idiotas de a pie les votaremos y los pondremos a dirigir nuestras vidas y a decidir por nosotros.
Todo lo cual me indica el tipo de aborregamiento de nuestra sociedad, cada pueblo tiene los dirigentes que se merece. También me indica la catadura de la que hacen gala nuestros políticos, faltos de ética y moral, que son capaces de indignarse por la aprobación judicial de las candidaturas de BILDU (a los que no defiendo pero tampoco condeno) y de darle al pueblo una simple elección –¿qué prefieres? que te maten o que te roben?- la decisión está clara, ¿o no?, se dice popularmente que hay gente capaz de ver la paja en el ojo ajeno y no ver la viga en el propio, con lo cual sus señorías deberían recapacitar antes de pedir la impugnación de nadie. O se mide a todo el mundo con la misma vara o la democracia pasa de ser un ideal a convertirse en una triste pantomima, una burla de sí misma.
Al electorado falto de información esencial solo le quedan dos opciones (ya que PSOE y PP son los únicos que cuentan con fondos suficientes para sufragar las campañas y acaparar los medios) pero tomándose la mínima molestia de informarse podrían elegir incluso una tercera opción, la de renovar a la vieja guardia por gente joven, emprendedora, con ideas y ganas de hacer las cosas bien de una vez.
Decía un amigo mío que en este mundo ya no había conciencia de clases sino clases de conciencia. Cuánta razón tenía.
Nuska, ya estamos en la recta final.

Pizza a mi manera (con todo)

Ingredientes;
Para la base de las pizzas, 200 gr de harina de trigo, 200 gr de sémola fina de trigo duro, 100 gr de harina integral de centeno, 320 gr de agua, 50 gr de Masa Madre, 10 gr de sal y 50 gr de aceite de oliva virgen extra (AOVE).
Para el relleno, 8 c.s* salsa de tomate casera, dos pimientos verdes, 20 aceitunas de Kalamata, 160 gr de jamón cocido, 2 cebollas 12 tomates cherry, 3 mozzarellas de búffala (a ser posible), orégano fresco, AOVE, sal en escamas, rúcula y unas virutas de parmesano Reggiano.
Elaboración;
Para la base de las pizzas, 24 horas antes metemos en un bote los 50 gr de Masa madre y los mezclamos con los 100 gr de centeno y 100 gr de agua, revolvemos bien, tapamos y dejamos que crezca, cuando haya doblado el volumen guardamos en la nevera. Al día siguiente sacamos una hora antes la masa madre de la nevera para que coja temperatura, mezclamos las harinas con el agua restante (220 gr , tapamos y dejamos reposar unos 20 minutos, añadimos la Masa Madre y cuando esté bien integrada la sal y el aceite, amasamos hasta que la masa este tersa y suave, boleamos y la dejamos reposar en el bol hasta que doble su tamaño.
Desgasificamos, boleamos y hacemos porciones de 200 gr mas o menos (salen cuatro con estas cantidades), dejamos reposar unos minutos y procedemos a darle forma a las bases sobre una superficie ligeramente enharinada.
Para el relleno; ponemos en cada base dos c.s* de salsa de tomate y la extendemos, a continuación la mozzarella desmigada, el jamón (40 grs), la cebolla en rodajas, el pimiento también en rodajas, 3 tomatitos cherry cortados por la mitad, 5 aceitunas, unas hojas de orégano, unas escamas de sal. Introducimos en el horno que habremos calentado a todo lo que de de si y las horneamos entre 8 y 10 minutos.
Al salir le ponemos por encima rúcula, unas virutas de parmesano y un chorrito de AOVE.

A disfrutarlas.
Juanjo y Angels
*cucharada sopera

viernes, 1 de abril de 2011

Canalones de Ceps

Historia de una ida y una vuelta
Crónicas de una ausencia (II)
Viernes 25.03.2011, 5:00 de la mañana, suena el despertador y abro los ojos con ese ligero mareo que provoca la falta de sueño, me desperezo y junto conmigo también se desperezan mis nervios; en poco tiempo cogeré un vuelo con destino a Bélgica.
Desayuno impaciencia con café con leche, cargamos con el equipaje y salimos de casa, un último vistazo para constatar que no te olvidas nada y cerramos la puerta.
Llegamos al aeropuerto, facturamos el equipaje con asombrosa rapidez y nos dirigimos a las puertas de embarque. Es temprano y la espera causa estragos en mi ánimo, no me gusta volar o mejor dicho; odio las maniobras de despegue y aterrizaje, pero el fin justifica el mal rato.
Una vez en el aire la curvatura del horizonte, las montañas con sus cimas nevadas, los campos de siembra asemejando un inmenso puzzle de tonalidades que van del verde más intenso al ocre y el mar de nubes hacen que mis miedos se diluyan y mis pensamientos se centran en que en poco tiempo volveré a ver a mi hija, casi dos meses después de su marcha volveré a abrazarla, a besarla.
Comenzamos al descenso y con el regresan los nervios, tomamos tierra y con un plan de viaje perfectamente organizado a las 12:00 ponemos el pie en Mons (aquí es donde vive), una pequeña ciudad del sur de Bélgica.
Y la veo de pié en el andén, y mi corazón da un salto de alegría en mi pecho, y la abrazo, y me olvido del pobre sucedáneo a su presencia que ha sido el email, el chat, las videoconferencias (patéticas) y salimos a su ciudad, esa que ya ha hecho suya, y me alegro al ver la soltura con la que se mueve por ella, la soltura con la que se comunica con la gente. La miro y veo no sin cierta tristeza que ha crecido como persona, ha empezado a no ser mi niña, pero me alegra al mismo tiempo. Mientras paseamos por Mons nos va desgranando su historia, es una excelente guía.
Unas cervezas rematan la mañana, buen pueblo el belga que tiene una cerveza para cada momento y ocasión del día.
Al día siguiente toca visita a Bruselas, magnifica ciudad de bellísimos edificios Art-Deco y torres de vertiginosas agujas, ciudad que transpira cultura, música, arte y cerveza, mucha cerveza, cervezas densas, sabrosas, buenísimas.
Andamos mucho y vemos todo lo que se puede ver en unas horas, incluido el Atommium, catedrales, parques, la Grote Markt (impresionante) y su laberinto de calles estrechas y bellísimas, sus murales dedicados a la Bande Dessinée (comic). Por último toca visita y cerveza en el Delirium Tremens Café, o debería decir "El Templo", con barras llenas de tiradores y estos llenos de excelente cerveza. Perfecto final para un perfecto día.
Llega el último día de estancia en Bélgica y lo pasamos en Mons. Hoy esta particularmente bello con sus principales calles ocupadas por un mercado de plantas, el impacto visual es enorme con todos esos puestos llenos de flores, de plantas aromáticas y de frutales.
Llegando a la Grand Place disfrutamos de la Fetê du Chocolat, diosss que delicia, paradas llenas de chocolate, de cupcakes, de bombones, de fondues, de gaufres. Probamos una cerveza de chocolate, solo a un genio se le pudo ocurrir aunar en una botella lo mejor de Bélgica, sorprendentemente buena y perfecta para maridar unos postres.
Llega la hora de marchar; despedidas, abrazos y de vuelta a Barcelona.
Gracias Anna por un fin de semana maravilloso.
Ya cuento los días para volver otra vez (como siempre uno se va con hambre de ver mas)
También cuento los días para que vuelvas y sigo haciendo marcas en mi muro.

"Y se me sale dando pedales, sin mi permiso una lagrimilla"
Muxu Bat.
Volar da hambre, así que aquí va la receta.
Canalones de ceps

Ingredientes.
½ kg de ceps frescos, 2 cebollas , 2 huevos, crema de leche, Aceite de oliva virgen extra (AOVE), 2 c.s de harina, 1 c.s de mantequilla, ½ litro de leche, 2 c.p de harina de ceps, 60 grs de parmesano rallado, 60 grs de queso gruyere o emmenthal rallado, nuez moscada, placas de canalones o de lasaña.
Elaboración.
Picamos fina la cebolla y sofreímos en AOVE, cuando este pochada añadimos los ceps troceados, un pellizco de sal y sofreímos cinco minutos aproximadamente, bajamos el fuego al mínimo y añadimos 70 cl. de crema de leche, las yemas de los huevos (puedes guardar las claras para otra elaboración) y la mitad del parmesano, cuando la farsa coja un ligero cuerpo la apartamos del fuego. Ponemos a hervir las placas de canalones, mientras haremos la bechamel poniendo en un cazo al fuego la mantequilla que coceremos hasta que este ligeramente dorada y desprenda un aroma a nuez, en este punto añadiremos la harina y removeremos hasta formar un roux (es decir la harina ligeramente cocinada en la mantequilla), vamos añadiendo la leche poco apoco y sin dejar de remover, añadimos un pellizco de sal, una pizca de nuez moscada y las dos cucharadas de postre de harina de ceps, seguimos removiendo hasta que espese y no tenga grumos.
Ponemos las placas de canalones encima de un paño de cocina limpio para que escurran el agua i vamos rellenándolas con la farsa y enrollándolas. Ponemos los canalones en una bandeja de horno o mejor en cazuelitas individuales de barro, mezclamos los dos quesos y cubrimos los canalones ponemos unos daditos de mantequilla y los ponemos a gratinar en el horno.















Sírvelos recién hechos y calientes.

Juanjo y Angels

sábado, 12 de febrero de 2011

Pan de Maíz (Broa de Milho)

Historia de una ida y una vuelta
Crónicas de una ausencia (I)
Siempre me he preguntado qué es lo que hace tan dolorosas las despedidas, tan angustiosas las marchas, temporales o permanentes. Antes, solo dejaba que ese dolor me invadiera un instante. Las dudas de qué podía producirlo quedaban relegadas por la emoción del momento y la tristeza pasaba tan rápido como había llegado.
La ausencia, la confirmación de que esta se producirá de manera permanente o durante un tiempo mas o menos largo, es lo que provoca esa repentina oleada de dolor.
No nos damos cuenta de lo que echamos de menos a una persona hasta que no tenemos la absoluta certeza de que no la volveremos a ver en un largo tiempo, siempre es largo cuando el que cuenta las horas, días, semanas, meses… eres tú, cuando los días posteriores a su marcha, cada mañana, al levantarte miras al interior de su habitación y no la encuentras, cuando su cama esta vacía una mañana tras otra, cuando no oyes su voz, su risa, sus alegrías y sus enfados.
Tan solo han pasado seis días desde que uno de los pilares de mi vida inicio su marcha a otro país para estudiar, seis días, pero seis años sabiéndola cerca no se me hubieran antojado más largos.
Porque su ausencia duele, y es un dolor que se te mete en lo más hondo de tu ser y te provoca un vacio que sube desde tus entrañas, que impide la entrada de aire en tu pecho y que ahoga las palabras en tu garganta, es un vacio que desearías arrancar de ti pero esta tan profundamente enquistado en tu interior qué te ves incapaz de llegar a él.
Me pregunto cuánto tiempo pasará hasta no notar su ausencia, hasta que el eco de su voz se diluya por el pasillo, hasta que de la retina de la memoria se borre la imagen del desorden de su habitación, nunca habría creído posible el echar de menos ese desorden que tantas veces la he reprochado, hasta que su presencia deje de ser tangible. Espero que nunca en los cinco meses (menos seis días) que restan para su regreso, porque aunque su ausencia duela, ese dolor no es malo, no, ese dolor mantiene viva la llama de su luz en mi corazón y aunque queme, reconforta.
Seis días y ya me parecen una eternidad, seis días y ya he empezado a marcarlos en el muro de mi prisión como un reo de folletín. No quiero ni contar los días que faltan para volver a verla, para oír su voz, para poder tocarla, abrazarla, besarla.

Anna, te quiero.
P.D. hasta dentro de un mes y medio, muxu bat
La receta va por ti.

Pan de Maíz (Broa de Milho)

Ingredientes.
225 gr de harina fina de maíz de cultivo ecológico, 300 gr de harina bio de fuerza, 200 gr de masa madre (MaMa), 365 gr de agua, 10 gr de sal marina, aceite de oliva virgen extra (AOVE)
Elaboración.
Una hora u hora y media antes en un cazo ponemos a hervir 300 de los 365 grs de agua, cuando hiervan los echamos encima de la harina de maíz, removemos bien con una cuchara de madera hasta que este homogénea y sin grumos, cubrimos y reservamos.
En un bol ponemos la harina de fuerza y la MaMa, añadimos el resto del agua y la harina escaldada de maíz, mezclamos bien para que no haya grumos, tapamos y dejamos reposar 20 minutos, pasado este tiempo añadimos la sal y una cucharada de AOVE, amasamos hasta la completa integración de la sal en la masa, tapamos y dejamos reposar 10 minutos, engrasamos la superficie donde amasemos con unas gotas de AOVE sacamos la masa y procedemos a realizar un amasado suave y corto ( de 15 segundos más o menos), boleamos y la ponemos en un bol limpio y engrasado con AOVE, tapamos y repetimos la operación de descanso y amasado tres veces más.
Volvemos a poner la masa en el bol y dejamos que repose 30 minutos, la sacamos, extendemos suavemente con las manos hasta formar un rectángulo y doblamos en tres partes plegándola como si fuera una carta, es decir el tercio superior hacia el centro y el inferior cubriendo este, repetimos con el tercio derecho hacia el centro y el izquierdo cubriéndolo.
Ponemos la masa en el bol engrasado con los pliegues hacia abajo y repetimos la operación de estirado y plegado dos veces más en intervalos de 30 minutos. Dejamos reposar en un bol tapado durante dos horas más o hasta que doble su tamaño. Pasado este tiempo formamos el pan, bola, barra etc… y dejamos reposar otras dos horas o hasta que vuelva a doblar su tamaño.
Introducimos en el horno precalentado a 250 grados, vaporizamos cada cinco minutos durante los primeros 15 minutos, bajamos la temperatura a 200 grados y horneamos durante 35 minutos más. Sacamos el pan, golpeamos su base y si suena a hueco lo ponemos a enfriar en una rejilla, si no suena metemos en el horno unos minutos más.


Juanjo y Angels.

domingo, 23 de enero de 2011

Pan básico de masa ácida

Un viernes cualquiera ( o cualquier otro día) suena el despertador, te levantas y sales a la calle a cumplir con tu rutina diaria y en ese momento, justo en ese momento te das cuenta que a tu alrededor pasan cosas y gentes que te sublevan y te enervan, te sublevan los que sacan a la calle a sus perros a que hagan sus necesidades y no recogen las heces, ti@, el perro es tuyo? pues la mierda también, te enervan los conductores para los que su vehículo es una prolongación/sustituto de sus inútiles penes, para los cuales el tamaño del motor de su preciada posesión es directamente proporcional al tamaño de testículos que les gustaría poseer, te sublevan los políticos y su incapacidad y cobardía, los tertulianos gritones que ni dicen ni aportan nada, los economistas agoreros, los economistas aprovechados, los que dan de comer a gatos y palomas sin ser conscientes de que crean plagas y fomentan enfermedades sin contar con la suciedad que de por si generan, los que no respetan el silencio de los demás, los que ponen sus pies en los asientos de los transportes públicos, los que se cuelan en los mismos transportes, los que amparándose en no se que derechos de la tercera edad se saltan el turno de las colas y si se lo haces notar aun te increpan, los que se quejan por no poder fumar en sitios públicos pero a la menor ocasión te echan sus humos a la cara, los que acaparan bolsas de supermercado, los que van dejando su mierda tras de si, los que están mandando a este mundo a la mierda etc...
Un viernes cualquiera (o cualquier otro día) regresas a casa y tu pareja te recibe con un beso, tus hijos juegan contigo, del horno sale un olor a pan que inunda la casa y la reafirma en su condición de hogar, abres tu libro favorito y te sorprendes de lo que te llega a gustar, etc.. y en ese momento, en ese preciso momento te das cuenta que estas pequeñas cosas son por las que merece la pena levantarse al día siguiente.
Ahora vamos a la receta.
Pan básico de masa ácida.


La masa fermentada

Bueno, si ya tenemos nuestra Masa Madre (MaMa) vamos a elaborar un pan básico de trigo fermentado solo por la acción de las bacterias y levaduras presentes en nuestra MaMa. Lo primero que haremos sera alimentar nuestra MaMa con bastante tiempo de antelación, para ello cogeremos una cucharada, Mas o Menos 20 gr, de MaMa, la pondremos en un bote limpio y la mezclaremos con 40 gr de harina de centeno integral y 40 gr de agua, removemos bien y tapamos, cuando notemos que a duplicado su volumen, podemos hacer una marca en el bote, le añadiremos 80 gr de harina de centeno integral y 80 gr de agua. Dejamos que vuelva a duplicar su volumen y ya la tendremos lista para usar, yo recomiendo realizar esta operación al menos 8 horas antes.

El ultimo reposo

Ingredientes. 500 grs de Harina de trigo blanca panificable, a ser posible ecológica, 310 grs de agua ( del grifo reposada ya nos valdrá), 12 grs de sal y toda la MaMa que nos haya salido, más o menos 260 grs., aceite de oliva virgen extra (AOVE)
Elaboración. Empezamos mezclando en un bol amplio la MaMa y el agua, batiendo con unas varillas hasta la completa integración de la MaMa y la formación de una buena capa de burbujas y espuma. Añadimos la harina u lo mezclamos todo con las manos hasta que no queden grumos. Ahora es el momento de aprovecharse de la autolisis, proceso por el cual la harina y el agua se mezclan solos y lo que era una pasta informe s vuelve algo mas manejable, este proceso lo haremos durar de 20 a 30 minutos, con el bol tapado que no queremos que se nos reseque la masa, acabada la autolisis le añadimos la sal y amasamos sin sacar del bol hasta su completa integración, volvemos a tapar y dejamos reposar 10 min transcurridos los cuales aceitaremos la superficie de trabajo con una cucharadita de postre de AOVE, volcamos la masa y amasamos por espacio de 10/15 segundos, boleamos y la volvemos a colocar en el bol previamente engrasado con AOVE , volvemos a tapar, esta operación la repetimos 3 o 4 veces mas. Boleamos e introducimos en el bol tapado, dejamos descansar 30 min, sacamos la masa y procederemos a hacerle unos plegados de la siguiente manera; estiramos la masa ligeramente en cuatro direcciones intentando formar una pieza rectangular y procurando no desgasificar demasiado, dividimos mentalmente en tres partes horizontales, plegamos el tercio superior hacia la mitad próxima a nosotros y el tercio inferior hacia arriba, el lado derecho hacia la izquierda y el izquierdo hacia la derecha, metemos tal cual en el bol , tapamos y repetimos la operación a los 30 y 60 minutos. Dejamos reposar por unas 2 horas o hasta que doble el volumen inicial, formamos la barra , hogaza o el formado que queramos dejamos reposar sobre un trapo de algodón, sin rizo por favor, enharinado, cubrimos y dejamos reposar hasta que vuelva a doblar su volumen, metemos en el horno previamente calentado a 240° , rociamos rápidamente la paredes del horno con un vaporizador una 12/15 veces y cerramos la puerta, repetimos la vaporización 3 o 4 veces mas cada 3 minutos, bajamos la temperatura a 220° y horneamos unos 45 minutos, al sacar el pan y golpear su base esta tiene que sonar a hueco. Enfriamos sobre rejilla para evitar que se humedezca por abajo. Transcurrido el tiempo de enfriado podréis degustar un excelente pan casero sin nada raro añadido y que sabe a pan con mayúsculas.

Al salir del horno



El corte y la miga

Juanjo y Angels

lunes, 18 de octubre de 2010

Muffins de calabaza y nueces.

Semana del Festival Internacional de Blues de Cerdanyola.
Jueves 14 de octubre de 2010, en el trabajo recibo una llamada; ¿quieres ir al concierto estrella del festival con unos amigos? Repaso el cartel de memoria.
Justo y los Pecadores, teloneros, no los he escuchado.
Lady Dottie & the Diamonds, a esta sí, llevo una semana oyéndola por la radio. Potente voz de una dama del Soul y el Rhythm & Blues más negro, puede estar bien.
Mike Farris & The Roseband Rhythm Revue, no sé quien es oiga, ni me he preocupado en escucharlo. Cierra el concierto y para mi desconcierto no entiendo que un perfecto desconocido, para mí que quede claro, actúe en último lugar.
Cinco segundos después digo; vale compra las entradas, 20 euros y tres grupos, me salen las cuentas.
Llega el sábado 16, día del evento y leo en el programa; Mike Farris, blanco de 36 años, fue cantante de los Screamin’ Cheetah Wheelies, vaya a estos sí que los conozco de haber oído algo en su día, pero a él ni de pasada. Después de un infancia turbulenta y de varios escarceos con el alcohol y las drogas, sobredosis incluida, es tocado por la mano de Dios, ve la luz y ahora se dedica a cantarle y a loar sus glorias con la música, Góspel más que nada. Buff... no puedo evitar que un escalofrió recorra mi cuerpo y la sombra del arrepentimiento planee sobre mí. 22:00 el recinto se empieza a llenar, vas viendo caras conocidas y caen las primeras cervezas, a eso de las 22: 30 suben al escenario Justo y los Pecadores, Rocanrol sin pretensiones, básico, bueno y correctamente ejecutado, lástima que falle el sonido, lamentable para el grupo y peor para los presentes, pero cumplen su objetivo y con la aparición del bluesmen del país Amadeo Casas el público se empieza a entregar a pesar del citado sonido. Con el público ya bien entregado finalizan el bolo, bis de dos temas y a otra cosa mariposa que han de subir las estrellas.
Arrancan The Diamonds sin Lady Dottie sobre las 11:00, me sorprende la juventud de la banda pero se la nota con tablas y bien, pero que muy bien engrasada. Sale la Dottie y cumple de sobras con lo esperado, vozarrón, presencia y mucha energía. Va desgranando temas propios y clásicos de la talla de Walkin’ the Dog, Come Along Together y hasta alguna de los Credence que hacen vibrar al respetable ¡¡Esto es ROCANROL con mayúsculas!! Vibrante todo el combo, me sorprendió agradablemente el teclista, y Dottie incendiaria, gasolina pura de alto octanaje, y todo con sesenta y muchos años. Bis sin hacerse rogar mucho, lo cual se agradece y final dejando a la gente con un buen sabor de boca y con las melodías de los clásicos repasados danzando en la memoria.
Sobre la 1:00 aparece Mike Farris con toda la banda al completo. Vale, veamos de lo que eres capaz, Mike. Entonces sucede, sin previo aviso una voz, la más negra que yo haya escuchado en un blanco, y un sonido eléctrico, brutal, te coge desprevenido y te patea la boca del estomago sin concesiones, de manera brutal y sin piedad. Mientras intentas recuperarte de la sorpresa inicial te vas diciendo; joder este tío es bueno. Mike Farris tiene un don y lo sabe, juega sus cartas tema a tema sin dar respiro por lo que recuperarse no es posible, te apabulla con un góspel y un soul eléctricos que van a degüello, que no hacen prisioneros. Es explosivo hasta en los medios tiempos y la energía que despliega Mike (canta, salta, toca la guitarra, recorre el escenario como un poseso) podría abastecer a una pequeña ciudad durante semanas. Uno tiene que aceptar que lo han vencido y rendirse a su Savoir Faire.
Dos horas largas después termina el bolo dejándolo a uno pasmado sin saber que ha pasado ni cuando ni como, regresa a su casa agotado y satisfecho de haber disfrutado de semejante acontecimiento.
Y una vez alimentada el alma toca alimentar el cuerpo.


Muffins de calabaza y nueces.

Ingredientes para unos 14 muffins:
• 250 grs de azúcar de caña claro
• 300 grs de harina de fuerza bio
• 400 grs de calabaza
• Una pizca de sal
• Una cucharada de postre de canela
• 4 huevos camperos o ecológicos
• 1 sobre de levadura royal
• 160 ml de aceite de oliva virgen extra
• Un puñado de nueces
Elaboración: Pelamos, despepitamos y troceamos la calabaza, la introducimos en la batidora, robot o vaso americano y la procesamos hasta que nos quede un puré fino y sin trozos. En un bol ponemos los huevos, el azúcar y los batimos con las varillas hasta que blanqueen ligeramente, añadimos el puré de calabaza y a continuación el aceite, la canela y la sal y continuamos batiendo un poco más, troceamos las nueces muy pequeñas, reserva unas mitades para decorar, las añadimos a la mezcla integrándolas bien. Tamizamos la harina con la levadura Royal y la vamos integrando bien en la mezcla con una lengua o espátula hasta que todo este homogéneo.
Llenamos ¾ partes de unos moldes de silicona o capsulas de papel, colocamos una nuez encima y los ponemos en el horno que tendremos precalentado a 180° fuego abajo, bandeja a media altura y los horneamos de 15 a 20 min o hasta que estén hechos, en mi caso horno a 150° y 12 o 13 min sin quitarles ojo, insisto en que cada horno es singular y cada uno sabe cómo va el suyo.
Los sacamos, comprobamos que estén hechos pinchando con un palillo que saldrá seco si es así. Los dejamos enfriar en un lugar bien ventilado y a disfrutar.
Juanjo.

miércoles, 3 de marzo de 2010

Magdalenas de Te Matcha Japonés y Sésamo

Barcelona Restaurant Week
Del 20 al 28 de febrero Barcelona acogió la Restaurant Week, evento en el cual se pudo disfrutar de un menú especialmente credo para la ocasión en restaurantes de altos vuelos (algún que otro con estrella Michelin) por el ¿módico? precio de 24+1 €, euro que se destina a causas solidarias, el precio no incluyó la bebida ni los cafés.
Lo que si incluyó fue un servicio impecable y unos platos bien resueltos, al menos en el restaurante en el que tuvimos la ocasión de comer.
Sin entrar en detalles, nombres y demás zarandajas me gustaría hacer una valoración positiva de la experiencia, pero siendo objetivo solo puedo decir que bueno, vale como experiencia, pero nada más, se que pensareis que con un solo restaurante no se puede valorar, pero pudiendo consultar los menús especiales para el evento, uno puede constatar que por lo general todos se mueven en un mismo estilo. Hay que decir que en el restaurante donde comimos nos ofrecieron la oportunidad de escoger entre el menú diario a 18 €, sin bebidas ni café pero con la posibilidad de elegir entre 3 entrantes, 3 principales y 3 postres, y el menú del evento el cual constaba de 1 entrante, 1 principal y 1 postre por 25 €. Elegimos este ultimo por eso de probar y pfff! , pues eso, que la propuesta no me pareció lo suficiente honesta como para repetir, hay sitios en Barcelona con una cocina basada en producto de calidad, de temporada, creativa y sobre todo más honesta que los menús de la Restaurant Week, entre ellos el susodicho restaurante. La experiencia no fue mala, repito, pero escasa en cuanto a honestidad, buena en el servicio del que no tengo queja alguna pero con el otro menú este también hubiera sido excelente y la verdad uno piensa que si la diferencia de precio de uno a otro hubiera sido destinada íntegramente para causas solidarias, bienvenida sea, pero 1 euro..
Es la primera vez que Barcelona acoge el evento por lo cual espero que en futuras ediciones las propuestas sean mejoradas o la verdad es que no merecerá la pena si cualquier otro día comes igual y a un mejor precio, y si te escuece el tema solidario siempre puedes donar la diferencia a la causa que tu creas oportuna.
Y ahora la receta.

Magdalenas de Te Matcha Japonés y Sésamo



Ingredientes;
Para 12 o 14 Magdalenas
3 yemas de huevo, (las claras las puedes guardar para otra elaboración, te aguantaran unos días en la nevera) 250 grs de harina floja, 16 grs de te Matcha, 150 grs de azúcar glace, 100 ml de aceite de oliva, 50 grs de miel, 200 ml de crema de leche, 50 ml de leche, ½ sobre de levadura tipo Royal, un pellizco de sal, 1 cucharadita (de café) de levadura de panadero en polvo y sésamo crudo o tostado.
Elaboración;
En un bol batimos las yemas con el azúcar hasta que doblen su volumen y estén bien esponjosas, añadimos el aceite y la miel y seguimos batiendo hasta que todo esté bien integrado, añadimos la crema de leche y mezclamos bien.
Aparte mezclamos, la harina el te Matcha, la sal y las levaduras y lo tamizamos todo junto, lo vamos integrando a la mezcla de huevo poco a poco, con ayuda de una espátula de goma y con movimientos de abajo a arriba, si nos queda la mezcla demasiado espesa añadimos la leche, cuando todo esté bien mezclado y no presente grumos cubrimos el bol con un paño y lo dejamos reposar 15 o 20 minutos mientras precalentamos el horno a 180°.
Llenamos los moldes e introducimos en el horno unos 15 minutos a media altura (calor abajo los primeros 10 minutos), pasado este tiempo pinchamos una magdalena con un palillo para comprobar el punto de cocción y si están hechas (el palillo sale limpio) las sacamos y dejamos enfriar en un sitio fresco, si no dejamos unos minutos más en el horno.
Nota;
La miel no es imprescindible pero nos hará de humectante manteniendo esponjosas las magdalenas durante más tiempo.
Cada horno es un mundo y nadie mejor que vosotros conocéis el vuestro, las temperaturas y tiempos de esta receta son las que me han funcionado a mí, probad y no dejéis de vigilar vuestros horneados.
Juanjo.

miércoles, 17 de febrero de 2010

Focaccia de romero, aceitunas y flor de sal

¿Qué diablos es eso de la masa madre y…un muffin? Después del anterior post alguien se preguntara; ¿Qué diablos es eso de la masa madre y…un muffin?, bien, intentare explicarlo.
Un muffin es básicamente una magdalena, en este caso salada y la masa madre es un fermento natural hecho con harina y agua en su base, una masa madre podría ser una parte de la masa de pan fermentada guardada de un día para otro, en otros post intentare enseñar el proceso de crear y conservar nuestra propia masa madre con la que elaborar panes, pizzas etc. sustituyendo o limitando el uso de levaduras comerciales, y no, los polvos blancos en sobre rojo que encontramos en el súper no son levadura sino un gasificante que en mis recetas llamare impulsor o polvos de hornear.
Las masas madres están vivas y os permitirán elaborar masas que, una vez horneadas adquieran un sabor inigualable, nada parecido a esos panes y bollos insulsos, mediocres y embolsados comprados en supermercados, gasolineras y las mal llamadas Panaderías Degustación cuando degustar tendría que ser un placer y a mi parecer no hay nada de placentero en comer algo precocido y congelado para después ser horneado por alguien que no ha tenido nada que ver en el proceso de elaboración , me explico ; un pan, bollo, base de pastel o tarta casero y artesano cuenta con harina, agua, fermento ( levadura, masa madre) y sal entre sus cuatro ingredientes básicos , un pan comercial suma emulsionantes , mejorantes, antiapelmazantes, conservantes, antioxidantes y un largo etc. a la lista ¡ y todos ellos artificiales!. O sea, adquirir el pan, bollos etc. en un lugar de esos está bien para quitarse el hambre imperiosa nada más y sin pretender conservarlo mas allá de unas horas, cuantas veces nos quejamos de que el pan ya no es como antes, que recién comprado y caliente esta crujiente y medianamente aceptable pero después de unas míseras horas se vuelve blando y gomoso, pues si, el pan puede volver a ser como antes con un pequeño esfuerzo y algo de sentido común, es decir ; yo no voy a una panadería a repostar mi coche, pues… blanco y en botella.
Y después de esta parrafada ahí va la receta.

Focaccia de romero, aceitunas y flor de sal

Ingrediendtes: 500 g de harina de fuerza, 100 g de masa madre, 7 g de levadura de panadero, 320 g de agua sin cloro (320 ml), 50 g de aceite de oliva virgen extra (más 4 cucharadas soperas para el acabado), 10 grs de sal marina 5 g de azúcar de caña, 3 ramitas de romero fresco, 10 aceitunas Kalamata (pueden ser negras de Aragon), flor de sal del Delta de l'Ebre

Elaboración: En un bol ponemos la harina y la levadura desmenuzada integrándola con la harina frotando con los dedos hasta hacerla desaparecer. Integramos el azúcar y la sal marina y unas hojitas de romero, añadimos el agua y los 50g de aceite. Con una espátula de pastelería o una cuchara de madera mezclamos hasta que la harina haya absorbido todo el líquido. Añadimos la masa madre y mezclamos de nuevo hasta que sea absorbida por el resto de masa, volcamos el pastón en la superficie de trabajo. Comenzamos amasar introduciendo los dedos por debajo de la masa levantándola, golpeándola sobre la superficie y doblándola sobre si misma formando un puente con la intención de que atrape aire en su interior, seguimos amasando de este modo unos 10 min o hasta que la masa este firme y elástica.

Espolvoreamos ligeramente la superficie de trabajo con harina y formamos una bola con la masa, la introducimos en el bol engrasado y cubrimos con un paño dejándola reposar un mínimo de 1 hora en un lugar al abrigo de las corrientes (el interior del horno o del microondas son ideales). Pasado el primer tiempo de reposo la masa habrá crecido el doble como mínimo, la sacamos del bol y la volcamos en una bandeja de horno forrada con papel de horno enharinado y le ponemos 3 cucharadas de aceite por encima y la vamos extendiendo hacia los exteriores de la bandeja haciendo presión con los dedos. Cuando la masa ocupe casi toda la bandeja ponemos por encima las aceitunas deshuesadas y cortadas por la mitad, el resto de las hojas de romero, regamos con el resto del aceite y añadimos la flor de sal espolvoreada. Cubrimos y dejamos reposar 30 min. Mientras precalentamos el horno a 200°.

Metemos la bandeja a media altura, fuego arriba y abajo y bajamos la temperatura a 160°, horneamos durante 25 min o hasta que la superficie este dorada, sacamos y servimos tibia.

Jano64